mayo 25, 2010

Que triste estoy¡¡¡


Había una vez una morsa que quería salir a conocer más allá del helado mundo dónde había permanecido toda su vida. Tomó la decisión junto a su madre de ver si el barco más grande que cruzaba las aguas del atlántico cada 2 meses los podía llevar a los mares tropicales del sur; pero no fue posible.
El capitán del barco les dijo que su peso sopresaba el límite soportado para poder zarpar y que con ellos a bordo no lo podrían lograr.....

Sin más, la pequeña morsa se quedó triste con esta noticia, pensando que el sueño por nadar en aguas más calientes había desparecido, y que por mucho tiempo, seguiría entre los mismos icebers que había visto desde que era un cachorrito.

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